Tai Lihua, es quien dirige el Club de arte y además se hizo muy famosa por la danza de las mil manos a Guan Yin o Kuan Yin

Kuan Yin es la virgen santa más venerada del mundo y en su honor hicieron esta preciosa danza.
Tai Lihua, nació en 1974, perdió la audición a los dos años a causa de una intoxicación de medicamentos equivocados.
Su pasión por la danza nace a raíz de que un profesor le enseño a sentir el sonido de los tambores colocándola en el suelo.
Para no ensuciar el único par de zapatillas de baile que tenia, practicaba sobre la cama.
Casi siempre que practicaba en el suelo, terminaba con moretones en las piernas y tenía que utilizar pantalones largos para ocultar las marcas de los golpes.
Cuando su madre la descubrió bailando, echo a llorar. Abrazándola fuertemente.
Ingreso al Conjunto de arte de Discapacitados de China a los 15 años de edad en todo le pusieron el apelativo de “angel lindo”. Logró aprender y graduarse en el arte.
Otra de las protagonistas, Jiang Xintian, la animadora del lenguaje de señas hacia el grupo, tiene sordera desde los 3 años y su madre le enseñó a pronunciar palabras como mamá colocando la mano de la niña en la garganta de su madre.
El grupo ha ganado diversos premios como: “Diez bellezas chinas”, “Mayor atención de la prensa”, “Premio de Honor especial”, “Embajadora de Imagen del Concurso Miss Universo”.
Todos los integrantes del grupo padecen algún tipo de discapacidad, asi que imagínense todo el esfuerzo que implica llevar a cabo este espectáculo. En la danza de las mil manos, los 21 integrantes, tienen discapacidad auditiva.
Las ganancias de sus presentaciones son utilizados para obras sociales.
Se han compenetrado de tal manera y se apoyan entre ellos unos son los ojos de los invidentes, los otros los oídos de los sordos, otros son los brazos o piernas del compañero.
Este maravilloso grupo causa innumerables sentiemientos en cada presentación y han recibido halagos y felicitaciones de todo el mundo.
Les invito a disfrutar de su arte.
Fuente: Vidaok.com
* Fuente: DISCAPACITADOS & DISCAPACIDAD
Espero que te haya impresionado tanto como a mi y que hayas disfrutado mucho con el espectáculo.
Es obvio que aún tenemos mucho que aprender de tod@s, incluídos de nosotros mism@s porque poseemos un potencial francamente mayor de lo que a primera instancia pretendemos creer. Así pues, siempre debemos decir ante cualquier adversidad: "¡sí puedo; no me rindo; lucharé hasta el final."
¡Hasta pronto, cómplice!









































