Tengo tanto qué decir y se me hace tan difiícil encontrar las palabras justas y precisas que transmitan lo que en realidad, siento, padezco, lloro, lamento, ...
Me resulta muy complicada esta vida mía. No sé cómo llevarla sin que esto no suponga dañar, "castigar", emocionar o sufrir a mis seres más queridos.
Lamento profundamente vivir en estas condiciones: no consigo entenderme, autoayudarme, ver una realidad que en principio, es patente para todos y que yo soy incapaz ni siquiera de vislumbrar.
¿Qué me sucede? ¿Me he vuelto una ególatra, incapaz de ver otra realidad que no sea la mía?
Estoy asustada porque no sé cómo cambiar, cómo tratar a los que me rodean sin parecer una "dominanta", una estúpida que no sabe valorar lo que hacen y sienten por mí, una "mierda" por lo miserable que puedo llegar a ser cuando recurro al "chantaje emocional" como método para cautivar su atención en mi persona y provocarles sentimientos de culpa o mucho dolor.
¿Qué puedo hacer si no concibo otro carácter diferente al mío? Soy capaz de amendentrar a esas personas que en realidad, desearía sentirlas más cerca, a mi lado, evolucionando conmigo, ... viviendo en mi vida.
¿De qué puede servirme todos esos años de terapia, si lo que ell@s desean de mí, no se los doy? Nó sé cómo hacerlo. No lo entiendo.
¡Inmensa soledad la de aquel o la de aquella que padece lo mismo que yo! ¡Menudo vacío te queda en tu corazón! ¿Y el alma? ¿Y, mi alma? La percibo borrosa, sucia, con una corteza que se ha ido endureciendo y por la que guarda tantísimoas heridas recibidas.
No pretendo parecer una víctima de nada, ni de nadie, salvo de mí misma.
La incomprensión rige mi entorno. No me entienden, no los entiendo.
Si esto no cambia me veo sola, en mi soledad; enfadada conmigo misma, sintiendo rabia por la incomprensión por ambas partes (la mía y la de l@s otr@s), huyendo de las contínuas amenazas, toques de atención o ultimatum.
Reflexiono sabiendo que tengo una gran capacidad de entendimiento, de comprensión, de asimilación de conceptos pero, ¿y la acomodación a éstos? ¡Maldita sea! ¿Cómo lo hago?
Quiero encontrar la salida, necesito encontrar la salida, me urge hallarla. De no ser así, me quedaré sola, sola y sola.
Yo no sé vivir sin los demás. Los necesito en todo momento, para la mayoría de mis acciones, para sostener mi alma, ... para vivir.
¿De qué manera puedo llegar a convencerlos que digo la verdad? ¡No sé, no sé cómo cambiar! Y aunque algun@s se empeñen en creer en el camino más fácil: ¡no cambias porqué no quieres!, se equivocan. Me averguenza y duele decírlo pero , ¡NO SÉ! ¡NO CONSIGO VER LA SALIDA!
¡Cuán infeliz soy en estos momentos! ¡Cómo duele! ¡Qué dolor, qué dolor! Incomparable con los otros: te desmoronas, te derrumba,... te puede, ...¡ME PUEDE!
La razón incuestionablemente, han de tenerla. Tod@s ven mi realidad y sin embargo yo, ni siquiera la entiendo y mucho menos vislumbro el cambio que me solicitan.
No sé si esto ayuda a alguien pero yo necesito pedir disculpas por haberles hecho daño. Preciso que me perdonen. Lo necesito. Se los suplico. Preciso de su amor, ahora, aquí, ... ahora más que nunca.
¡Os quiero tanto, tanto! Me duele quereros así. El amor duele. Amar, duele.
Poneros por un instante, en mi piel, en mi ser, ... y luego, con todo el cariño que me tenéis, sed complacientes, sed benevolentes,... por favor.
Ya no sé qué más decir. Mi mente repite las mismas súplicas, las mismas incomprensiones, los mismos deseos, los mismos ruegos, ... No obstante, quiero pedirte a tí mi cómplice, mis más sinceras disculpas por haber utilizado este medio para expresar (o al menos intentar hacerlo) mis sentimientos y mis emociones tan contrastadas y enfrentadas, y poderte haber causado a ti cualquier tipo de contratiempo. Lo lamento de veras, con todo mi dolor.
¡Hasta pronto, cómplice!
P.D.: Soy como tú cómplice. No soy una "superwoman", hago lo que puedo día a día para vivir mi vida lo mejor posible y seguir acompañada de la energía positiva que se encuentra muy a fondo, en mi interior. Preciso de ella para continuar y seguiré creyendo en ella como la mejor de las terapias y como el mejor método para afrontar los "malos tragos" que uno tiene que pasar.
Eso es todo, así que no te preocupes por mí.
Esto, también pasará.
Desde mi corazón,


















































